Igualdad de género

La siguiente es una carta enviada por dos amigas a la Presidenta (y no Presidente) Michelle Bachelet. (Es un poco larga, pero vale la pena dedicarle un par de minutos).
Sra.
Michelle Bachelet Jeria
Presidenta de la República de Chile
Estimada Presidenta:
Como es de su conocimiento, el Género cómo categoría de análisis y perspectiva de abordaje se ha introducido lentamente en nuestra sociedad, ya que es un proceso que requiere no solo de una buena disposición y comprensión, sino también de voluntades políticas que debemos ir asimilando e instalando en nuestra cultura. Como ciudadanas nos consta que su acto más público respecto de este tema, ha sido apostar por la participación igualitaria de mujeres y hombres en su gabinete; entre otras medidas que se trabajan a través de los compromisos ministeriales y los PMG de Género.
Ahora bien, sentimos que no sólo en las políticas públicas de mayor envergadura debe estar presente esta perspectiva, sino que debe transversalizarse en distintos niveles, incluso en aquello que implique más forma que fondo. Es así, que consideramos que aspirar a una sociedad más justa, donde mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades, pasa también por no seguir cometiendo el acto de invisibilizar a las mujeres, que desde siempre le hemos dado forma y contenido a este Chile, claro está que es precisamente parte de la historia no contada o más bien publicada.
Con ello nos referimos a la relevancia de hacer uso del lenguaje inclusivo no sólo como una forma de reconocer que las mujeres estamos presentes, sino para evitar la violencia sutil y la exclusión. Utilizar un lenguaje menos masculinizado, neutralizando los usos de los masculinos, o simplemente incluyendo con la misma fuerza las expresiones femeninas, es un ejercicio de democracia. El lenguaje no sólo nombra los objetos o personas, sino que además construye la realidad, le da forma y la valida. La palabra misma no es inocente, ya que en su contenido expresa diferentes formas, halaga, discrimina, violenta, ama y sobre todo deja de manifiesto los cambios que vamos experimentando.
Queremos dar cuenta de dos hechos puntuales que experimentamos constantemente las ciudadanas de nuestro país:
La mayoría de las Universidades en Chile al entregar los Títulos Universitarios, no tienen incluido en su lenguaje a mujeres y hombres como profesionales, sino que todas las profesiones están masculinizadas, excepto aquellas que durante mucho tiempo han sido “exclusivamente” para mujeres. Es así, que una mujer que estudia 6 años la carrera de psicología, en su título no aparece como Psicóloga, sino como Psicólogo. Esto nos lleva a pensar ¿Un hombre que estudia enfermería al titularse, le pondrán enfermera? Tengo la certeza de que eso no sucederá. Y por qué nosotras tenemos que vernos violentadas al llamarnos Licenciado, Psicólogo, Antropólogo, Sociólogo, si somos mujeres las que estamos detrás de esos cartones.
Ya pasó el tiempo en que el acceso a la educación superior era limitado para las mujeres, cuando además era un evento que las pocas egresadas obtuvieran su título universitario y fuera un honor llamarles la “Abogado”. Estamos en una etapa en que las mujeres tenemos conciencia de nuestros cuerpos, de nuestras formas, de nuestras capacidades y es necesario ser nombradas como tal.
Este mismo hecho ocurre en el Registro Civil e Identificación al solicitar que en la Cédula de Identidad aparezca la profesión, una vez más son los patrones masculinos los que dictan la norma.
Si uno de los objetivos de este gobierno es hacer uso del lenguaje de género dentro de las instituciones públicas, debemos comenzar por lo básico y tener profesionales que sean nombradas/os, visibilizadas/os con sus capacidades masculinas y femeninas y no seguir siendo parte de un sistema que violenta de las maneras más sutiles.
Como no es nuestro interés manifestar sólo una crítica, queremos proponer que tanto las universidades como el Registro Civil realicen estos cambios en el lenguaje. Confiamos que las universidades agrupadas en el Consejo de Rectores y que se precian de estatales podrán ser las primeras en dar el ejemplo y emitir a contar del año 2007 sus títulos profesionales con esta importante distinción.
Esta simple medida no requiere gasto alguno en su ejecución y las ganancias sociales y culturales en equidad de género serán sustantivas porque estos dos organismos proporcionan uno de los elementos fundamentales: la identidad social y de género.
Finalmente sólo resta desearle mucho éxito en su gestión y desde ya cuenta usted con nuestros mejores oficios para hacer realidad esta propuesta.
A la espera de sus apreciaciones le saludan cordialmente
Alejandra Naranjo González
Psicóloga
RUT 13.351.899-1
Susan Yañez
Psicóloga
RUT 13.633.033-9
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¿Qué me dicen?





